Historia

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Reseña

Histórica

Hablar del origen de Limoncarro es indudablemente hablar de la Hacienda Limoncarro; debido, posiblemente, a que el lugar empezó a poblarse desde que ésta empezó a funcionar.

Limoncarro específicamente se encuentra ubicado en el km 7 de la carretera de penetración a Cajamarca, al margen derecho. Toda esta zona es netamente arrocera y precisamente por eso se la recuerda y conoce.

El año en que existieron los primeros pobladores en esta zona se desconoce. Por el contrario, se sabe que para el año 1905 la familia Gildemeister compra la hacienda a unos inmigrantes chinos de apellido Fang-Long, dando inicio desde entonces a la Hacienda Limoncarro como la conocemos actualmente. El paisaje en esa época mostraba la presencia imponente de las construcciones que marcaban el inicio de la hacienda y por otro lado se observaba la presencia paupérrima de pequeñas casas de caña brava y otros materiales, las cuales servían como vivienda para las primeras personas que llegaron. Este lugar es ahora conocido como “La Cabaña”.

La Familia Gildemeister, basándose en un modelo muy parecido a las construcciones que se realizaban en la Hacienda Casa Grande prosiguieron con las construcciones aquí en Limoncarro y realizaron casas de plano similar para sus empleados. Esto es pues, lo que constituye la parte central o el corazón de lo que es Limoncarro. Si damos un paseo por todas las principales calles podemos observar que la mayoría de las casas aun conservan la originalidad como fueron creadas y más aun los que viven allí notan que todas tienen el mismo plano y área cuadrada.

Limoncarro fué una de las más grandes haciendas arroceras del Perú, tal es así que durante los años de 1950 a 1970, a pesar que el cultivo del arroz no estaba muy tecnificado; la producción era alta y es por ello que se construyó un gran molino de arroz con silos de almacenamiento y procesamiento automático con lo cual la hacienda Limoncarro pasó a ser la más moderna del Norte.

Otro aspecto que contribuyó a ese auge fue la división administrativa de la hacienda en anexos, de los cuales al este se encontraban Chafán Grande y Chafán Chico y al oeste, hasta el mar Faclo Grande y Faclo Chico.
La Hacienda era una imponente construcción al igual que su molino, y naturalmente sus ingresos eran millonarios.

Por otro lado, mucha gente da testimonios de que eran maltratados y explotados, lo cual causaba gran malestar entre sus trabajadores. La problemática que vivía Limoncarro no sucedía solo allí, sino que también en el resto del país que vivía en carne propia el abuso de muchos hacendados, por esa razón la gente reclamaba justicia y es precisamente por este motivo que empiezan a realizarse protestas.

En el gobierno presidido por el General Ricardo Pérez Godoy conocido como el gobierno de la Junta Militar, se promulga el decreto ley “Bases de la Reforma Agraria”. Este decreto afectaba en la totalidad a las propiedades territoriales, sin excepción ni restricción, sin embargo, tratándose de las grandes Haciendas industrializadas de la costa, estas podían conservar su integridad solo si adoptaban el sistema de cogestión obrera y de participación de los trabajadores en los beneficios. De este modo, muchas haciendas acogiéndose a este sistema siguieron funcionando.

Durante todo este periodo hubo protestas, e inclusive asesinatos, pero aun así, se prosiguió con las investigaciones para lograr impedir el abuso por parte de los hacendados.

Fuente Foto: Elvis Martínez Morales.

En el nuevo gobierno de Fernando Belaunde Terry, en el año 1963, nuevamente se retoma la idea de disolver a las haciendas, pero esto no ocurre sino, hasta el gobierno de Juan Velasco Alvarado, donde se promulgó el Decreto Legislativo Nº 17716 denominado “Ley de Reforma Agraria”.

Este decreto fue dado exactamente el 24 de junio de 1969 y su lema fue “CAMPESINO, EL PATRÓN YA NO COMERÁ MÁS DE TU PROBREZA”.

Es así que se empieza a ocupar los complejos agroindustriales de la costa, la liquidación de latifundios y una nueva distribución de tierra. Para lo cual se crearon Comunidades Campesinas, Sociedades Agrarias de Interés Social (SAIS), Cooperativas Agrícolas. etc.

En Limoncarro, la hacienda fue adjudicada en 4025 hectáreas de cultivo para sus trabajadores, convirtiéndose a raíz de esta nueva ley en Cooperativa Agraria de Producción (CAP) Limoncarro Ltda. N° 258, y posteriormente a mediados de  los años ’80 cambió a Cooperativa Agraria de Trabajadores.

Desde el inicio de la cooperativa se formaron los concejos de administración y vigilancia, siendo los primeros directivos: Alfonso La Barrera Paredes, Alejandro Correa Valera, Rodolfo Tenorio Herrera, Urbano Rojas Prieto, entre otros. A partir de ese entonces la cooperativa tuvo un auge de unos 20 años, tiempo en el cual se fueron sucediendo los diferentes consejos de administración, creándose una rivalidad política donde se iban alternando los partidarios de los dos grupos mayoritarios rojos y amarillos.

Durante el auge de la cooperativa se dio impulso a la educación y el deporte, creándose el departamento de Educación, el mismo que difundía su boletín quincenal “Mensaje”, que estuvo bajo la dirección de Lucio Capristán Deza y posteriormente del Sr. José Reaño Noblecilla.

En el deporte se dio impulso al voleibol con el club Juana de Arco y al fútbol con el Club Independiente Limoncarro el cual en el año 1976 llegó a ser campeón de la Liga de fútbol de Guadalupe y participó en la Copa Perú.

Asimismo, a finales de los 80 se apoyó la creación del Colegio Secundario Mixto Limoncarro, el cual ya ha cumplido sus bodas de plata en el año 2012. En Educación, Limoncarro contaba con un Jardín de niños y una Escuela Primaria N° 81563-81, la misma que por más de 30 años fue dirigida por el insigne maestro Francisco Solano Deza Alcántara, maestro ejemplar quien junto a su esposa, la también profesora Angélica Rios Saldaña y los profesores: Elsa Rebaza Zamora, Vilma Osorio Saldaña, Betty Gutiérrez Mondoñedo, Elena Reyes, Marina Linares Cortés, Carlos Castillo Quiroz, Amelia Peralta de Obando, desarrollaron su nivel educativo de la escuela y con ello la importancia para Limoncarro y sus anexos. Estos profesores prestaron sus servicios hasta los años 80, luego del cual dieron paso a una segunda generación de educadores.

A finales de los años 80 e inicios de os 90, Limoncarro sufrió un debacle económico, a tal punto que no contaba con luz eléctrica, ni  agua potable (servicio muy restringido por horas). Esta situación trajo como consecuencia que la otrora cooperativa se parcelase o se dividiera en parcelas más o menos de 4,5 hectáreas por cada socio (que eran alrededor de 500), con lo cual el sistema cooperativo prácticamente desapareció y con ello Limoncarro se convirtió en un Centro Poblado Menor dependiente de la Municipalidad distrital de Guadalupe en la provincia de Pacasmayo.

Fuente Foto: Elsa Aguirre Gutierrez

Fuente Foto: Guadalupe Azabache.

Desde hace más de 50 años, Limoncarro celebra su fiesta patronal en honor a San Isidro Labrador, patrón de los agricultores.  Dicha fiesta patronal tiene como día central el 15 de mayo de cada año. Hay una semana de celebraciones que incluyen la novena católica, eventos deportivos, feria de juegos mecánicos, juegos de azar, gastronomía, concentración de gallos, baile social, procesión del Patrono, fuegos artificiales, etc. Esta fecha se convirtió en una celebración muy importante para la región, motivo por el cual hasta la actualidad es considerada en el calendario distrital y provincial.

Limoncarro ofrece sus atractivos como por ejemplo el mirador desde la ex casa hacienda con una vista panorámica de la parte baja del río Jequetepeque, es muy bonito desde noviembre hasta mayo en que está todo sembrado de arroz y se puede observar las diferentes etapas de su cultivo con un crisol de colores desde el verde oscuro, verde claro, hasta el amarillo y el dorado cuando se acerca la cosecha.

Asimismo, existen algunos restos arqueológicos o huacas tanto en la misma localidad como en el anexo de faclo grande que es límite de Cupisnique.
También constituía un atractivo el ingenio de arroz, cuyos silos de de más de 20 metros de altura se veían desde la carretera panamericana al cruzar el puente Olivares en el río Jequetepeque, pero que en la actualidad se encuentran prácticamente abandonados.

Desde el año 2000 Limoncarro ha crecido considerablemente debido a los migrantes principalmente de la sierra Cajamarquina, con lo cual barrios como Santa Luisa, Las Palmeras, La Cabaña, etc se han constituido en un conglomerado urbano de cierta importancia.

Actualmente Limoncarro y sus pobladores siguen luchando por tener un servicio de agua potable y alcantarillado ya que el que existía ha colapsado.

De las primeras familias que se establecieron en Limoncarro desde 1940 podemos mencionar a las familias Ramírez, Gutierrez, Reaño, Saldaña, Prieto, Correa, Cabanillas, Dávalos, Mendoza, LLorca, Deza, Alvarez, Castillo, y Alfaro, por mencionar algunas.

Fuente Historia:  Eduardo Salazar, Guadalupe Azabache

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